En un mundo que se urbaniza rápidamente, la señalética accesible y la comunicación aumentativa se convierten en herramientas vitales para crear ciudades que incluyan a todos, sin importar discapacidades visuales, cognitivas o motoras. Este artículo examina cómo estas prácticas se integran en obras públicas, promoviendo una alfabetización comunicativa que empodera a personas marginadas para navegar y participar en el espacio urbano. A través de una revisión sistemática de estudios recientes, se analizan diseños de señales para adultos mayores en hospitales, donde tamaño y contraste mejoran comprensión y reducen confusiones. Se aborda el uso de pictogramas en emergencias como el Covid-19, con colocación estratégica y gráficos coloridos transmitiendo prevención efectivamente. Se destaca el seguimiento ocular en construcciones, mostrando colores intensos y formas simples optimizando retención y minimizando riesgos. Además, se discute marcos inclusivos que abarcan diversidad cultural y equidad, inspirados en auditorías de entornos construidos para diseño universal. El autor opina que estas innovaciones no solo evitan accidentes, sino que fortalecen lazos sociales al hacer urbes empáticas. Finalmente, se proponen políticas urbanas enfocadas en sostenibilidad e inclusión, transformando obras públicas en conectores hacia sociedades justas.
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